martes, 7 de septiembre de 2021

Tumbas de Dian Fossey y Digit

 


Aunque se graduó en terapia ocupacional, Dian Fossey sentía verdadera pasión por la zoología. Esto la llevó en 1963 a viajar a África, donde conoció al arqueólogo Louis Leakey, cuya ayuda fue fundamental para el desarrollo de sus estudios sobre los primates y al evolución humana.

Concretamente, destacó su trabajo con los gorilas, que llegaron a aceptarla como un miembro más de la manada. Su familia eran ellos y, si bien realizó algunos viajes intermitentes de vuelta a la civilización -el último a Cambridge para doctorarse en zoología-, siempre terminaba volviendo a África.

Uno de los gorilas con los que entabló una relación más estrecha fue Digit, un macho que llegó a permitirle jugar con sus propias crías. Lamentablemente, el animal murió en manos de unos cazadores furtivos, cuando trataba de defender a su familia. Eso despertó el odio de Dian hacia aquellos hombres que estaban haciendo peligrar cada vez más a la población de gorilas.

La extraordinaria vida de Dian Fossey, dedicada al estudio de los gorilas en la niebla

Desde entonces, se convirtió en activista frente a la caza furtiva y se jugó la vida hasta el punto de perderla. Al día de hoy no se sabe quiénes fueron los asesinos que irrumpieron en su cabaña, en Ruanda, para matarla a machetazos en diciembre de 1985. No obstante, se piensa que su lucha contra los cazadores pudo ser la causa.

Tras su muerte, fue enterrada en un cementerio para gorilas, el cual ella misma había creado con su buen amigo Digit. La imagen de ambas tumbas pasará a la historia como muestra del trabajo de Dian, quien luchó por los gorilas hasta la muerte. Hoy descansa junto a ellos como lo que aquellos animales siempre la consideraron: una más de la manada.


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